martes, 8 de abril de 2008

Cuando hablan de ti... ¡y tú estás allí!


Cuatro días idílicos en la campiña prioratina. Me habían hablado muy bien de esta comarca, el Priorat, donde las viñas inundan el paisaje y su excelente vino, el paladar. Y ahí que me fui a descansar en cuanto tuve oportunidad.

Estaba en una casa rural, de esas tan rurales que todos los huéspedes, a la hora de cenar, comparten comida y mesa con los propietarios de la casa. En esa situación, uno se ve obligado a dar conversación a los que tienes al lado. ¿Dónde habéis estado hoy? ¿Por dóne habéis paseado? ¿Qué pueblos habéis visto? En fin, un sinfín de preguntas con las que uno intenta evitar que el silencio se materialice, se haga espeso y se coloque en el centro del mantel, justo al lado de la sopera de donde nos servimos la crema de calabacín.

Cuando uno ya ha recorrido toda la comarca a base de preguntas y respuestas, los recursos se acaban: ha llegado el momento de empezar a despotricar. ¿Y qué mejor colectivo para destripar que el de los periodistas? Total, las probabilidades de que haya un periodista en una mesa de ocho personas son prácticamente nulas: los periodistas, como los modelos de los anuncios, todo el mundo sabe que existen, pero muy poca gente conoce a alguno... Así que la pista estaba libre... “No hay periodistas imparciales, todos están politizados”, “Visteis cómo la presentadora del especial de las elecciones se posicionaba claramente con el ganador”, “Se creen que saben de todo y hablan por hablar”... fueron algunas de las frases con las que los comensales rompieron el silencio, en una discusión muy animada en la que el vino también intervenía (el vino en sí no decía nada, pero hacía decir unas cosas...).

Hubiera sido el remate que, al final de todas las disertaciones, me preguntaran dónde trabajo. Después de haberme mantenido al margen de la conversación, no habría sabido qué decir. Creo que me hubiera zambullido en la sopera.

Menos mal que nadie preguntó: no soporto la crema de calabacín.

10 comentarios:

Benjuí dijo...

¿qué coño es eso de la imparcialidad en el periodismo? ¿Un periodista tiene la obligación de ser apolítico? ¡Amos, anda!

Aunque yo no me corto de hablar mal de ellos como grupo: los malos se lo merecen por lo malos que son, y los buenos también, porque no se rebelan contra la mierda con la que están dejando que se sumerja toda la profesión. Un colectivo que permite que el tarado ese de Jimenez Losantos, o como se escriba, diga que es periodista, no merece mi respeto.

Igual que los políticos: no se molestan en echar a los sinvergüenzas, si no es mediante condena judicial.

(Y, sin embargo, hay personas que ejercen y escriben en los periódicos o en revistas, a las que admiro y leo y respeto, como a muchas que ejercen en la política.

Vamos: que una cosa es hablar mal de una profesión, y muy otra juzgar la parte por el todo, pero es que la gente somos así).

Scarlet Ojala dijo...

Gracias por los ánimos!

al dijo...

¿Se puede ser imparcial en parte?

al dijo...

Dicho de otra forma (es que me gusta más, si quieres puedes borrar el comentario anterior): ¿se puede ser parcialmente imparcial?

Scarlet Ojala dijo...

Seguro que sí, si no te has muerto antes de tanto pensar cuándo eres parcialmente imparcial y cuándo puedes ser imparcial en parte.

Sex Luthor dijo...

Scarlet: ¿Se puede saber por qué te has vuelto invisible?

Creo que es para poder seguir estando ahí sin que nadie lo sepa.

Los periodistas somos una masa de observadores anónimos. Unos quieren tomar tanto protagonismo como aquello que observan, pero no son, ni mucho menos, la mayoría.

Por eso, lo triste es que sean éstos, precisamente, quienes acaben representando a los que hicieron bien el trabajo que les corresponde: informar sin participar en la información más allá de la propia observación.

Scarlet Ojala dijo...

¡Diooosssss! ¿Qué me ha pasado? ¡Enseguida me busco, a ver si me encuentro y me repongo!

Scarlet Ojala dijo...

Siento que algo ha cambiado en mí. Ya no soy la misma de antes...

Sex Luthor dijo...

Jajaja!!! Vestida con las cortinas de tu casa!

Scarlet Ojala dijo...

Antes muerta que sencilla, ya me conoces